De momento será de modo experimental y no en todas las instalaciones aeroportuarias británicas, pero por primera vez la nueva tecnología de reconocimiento facial por ordenador se aplicará a gran escala este verano en el Reino Unido.
Las autoridades fronterizas ponen a punto el sistema con el fin de que pueda funcionar para el gran tránsito de pasajeros que se espera durante las vacaciones, según la información publicada ayer por «The Guardian». Además de aportar una segura indentificación de los viajeros, este control automático también debería aligerar las colas en los aeropuertos.
Su aplicación se reducirá a los británicos y miembros de la Unión Europea que dispongan de pasaporte con datos biométricos. Éstos se hallan recogidos en un chip que integra el pasaporte, y contiene información sobre aspectos faciales, tales como el iris de los ojos.
El puesto de control no estará operado por ningún agente, sino que será automático. Una cámara tomará la imagen de la cara del pasajero. Una vez escaneada, un programa de ordenador cotejará sus magnitudes con la base de datos europea que reúna la información recogida en los chips de los pasaportes. Las puertas se abrirán tan pronto como se haga la rápida identificación.
Se desconoce todavía la reacción general que tendrán los usuarios ante un proceso automatizado de ese tipo, así como el número de «negativas falsas» que puedan producirse por errores de funcionamiento. En caso de que el ordenador no identifique bien a una determinada persona, ésta será remitida de momento al control manual de seguridad.
Gary Murphy, jefe de Diseño Operacional y Desarrollo de la Agencia de Fronteras británica, considera que la máquina «puede hacer un mejor trabajo que la inspección manual». Pero sus detractores advierten que incluso en el caso de funcionar correctamente, sólo se conseguirá reducir colas en un punto para que luego se forme un cuello de botella en otras partes del múltiple proceso de seguridad que existe a lo largo del paso de un pasajero por el aeropuerto.
Dudas y problemas
Algunos expertos en esta tecnología se muestran menos optimistas sobre su actual operatividad. Gus Hosein, especialista de la London School of Economics, recuerda que la Policía norteamericana tuvo que desconectar el sistema en la última SuperBowl porque el aparato se equivocaba demasiado e impedía pasar a mucha gente cuya identidad no era ningún problema. El ordenador ni siquiera pudo reconocer numerosas veces si la persona era un hombre o una mujer.
Las autoridades británicas confían en que la tecnología mejorará rápidamente de forma que el reconocimiento facial podrá integrarse en la llamada «Advance Passanger Information» (API), la información sobre la propia identidad que por anticipado ya se solicita para determinados destinos. Londres espera que la API podrá aplicarse en 2009 al 60 por ciento de todos los pasajeros y que se llegue al 95 por ciento en 2010. En el Reino Unido se han entregado ya cerca de diez millones de pasaportes biométricos desde que éste se introdujo en 2006.
El Ministerio del Interior estima que las medidas de seguridad en las fronteras británicas están ya entre las más duras del mundo, e indica que el propósito de los escáneres faciales es sobre todo el de aligerar las colas. «Probaremos las puertas automáticas este mismo verano y, si funcionan, las pondremos en todos los punto esenciales más adelante», declaró Liam Byrne, secretario de Estado de Interior.
Escrito por radaraeriam 
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